Les damos la bienvenida a este blog, donde revisaremos en profundidad casos clínicos del ámbito bioético en el área de la ginecología. Los invitamos a leer y reflexionar sobre los temas que iremos publicando para poder así también contar con sus comentarios y enriquecer la discusión.
Sin más, les presentamos el primer caso clínico.
CASO CLINICO 1
Paciente de 28 años, de profesión abogado, casada, primigesta, cursando un embarazo de evolución fisiológica de 36 semanas.
Es vista por su obstetra en un control habitual y ella le recuerda que "había una conversación pendiente" sobre la vía del parto.
En las primeras semanas de embarazo ella le había planteado su temor por el parto normal ya que ha tenido que tratar profesionalmente con algunas mujeres que presentaron complicaciones producto del parto o no se les indicó a tiempo una cesárea.
Ella esta muy convencida de las capacidades de su doctor, pero el temor al parto es superior y le plantea que de no acceder a operarla, ella se cambiará de médico.
Antes de desarrollar el caso clínico en sí, revisemos un poco el contexto actual acerca del parto en la mujer.
Antecedentes:
- Existe un aumento progresivo del número de partos que se resuelven por vía de una operación cesárea.
- Este aumento responde a motivaciones distintas a las que consideran la cesárea como herramienta para asegurar la sobrevida del feto y también de la madre en diversas condiciones de riesgo obstétrico .
- El aumento de cesáreas no ha guardado proporción con la disminución de la mortalidad y morbilidad perinatal. Esto se refleja en las similares tasas de mortalidad y morbilidad que presentan centros con índices de cesáreas tan variables que van desde 5 a casi 100%.
- Son más rentables en términos de ingresos económicos para los médicos
- Permite un mayor control por parte del médico, el que puede desocuparse más rápido y en horarios hábiles.
- El aumento de demandas judiciales por mal resultado perinatal, produce en el médico la sensación que no vale la pena el esfuerzo por obtener un parto vaginal.
- Temor al parto vaginal por un gran número de pacientes; temor al dolor, al eventual daño para su hijo, a los prolapsos genitales o a las disfunciones sexuales.
- Comodidad para la paciente que puede programar su parto
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